martes, 29 de septiembre de 2015

El parteaguas

¿Has tenido algún momento que ha marcado un antes y después en tu vida?, un momento en el que existen dos caminos claros y definidos y al tomar uno (ya sea por desición propia o por circunstancias) el destino esperado ha cambiado drásticamente.

Creo que todos tenemos o tendremos un parteaguas en la vida. 

La inquietud ha salido a flote por un instante de reflexión que he tenido esta semana. 

La primer sacudida que hizo la cruda realidad fue el fallecimiento de alguien muy, muy especial en mi adolescencia, una persona tan inefable, alguien que jamás olvidaré, (no, no era novio ni amigo) esta persona se fué hace 7 años y justo cuando la asimilación llegó, alguien igual o más importante se quiso ir.

Han pasado 6 años desde que se fué, 5 desde que se fué definitivamente, pero sé que son 6 porque estaba ''aquí'' pero solo físicamente. No, él no está muerto, solo está muy lejos.

A veces me pregunto que sería de mi vida si él se hubiera quedado, ¿sería la misma?, ¿tendría los mismos amigos y hobbies?, ¿mi físico habría cambiado? Son tantas las preguntas, porque yo fuí una antes y después de que se marchó: era la niña asustada del mundo, la niña que vive encerrada en su mundito, en su propia mente.

Por supuesto, ya lo he superado, pero la cicatríz no se va a quitar. Tal vez un día se desvanezca, un día que descubra la verdadera razón de por qué tuve que pasar por tantas malas experiencias. 

 La relación con él antes de su partida fué tensa, siempre quise abrazarlo, tenía tantas ganas de decirle lo mucho que le quería, lo mucho que significaba para mi, el enorme deseo por que se sintiera orgulloso por lo menos un instante de mi, pero... tan orgullosa, y él tan terco y también orgulloso... igualitos, bien dicen que de tal palo tal astilla.

Tanto que quise y quiero compartir con él, anhelé tantas (y la palabra se repetirá) veces el que estuviera aquí cada que me rompían el corazón, estuve fantaseando tanto con la idea de que me defendiera de esa bola de idiotas , lo necesité cuando sentí que cada salida se cerraba, requería su presencia y un regaño cuando perdí el control de mi vida, porque me hacía falta el aterrizar, al fin y al cabo uno nunca pierde al niño interior. Por que después de todo, lo necesitaba para que me defendiera de mi misma, tanta falta me hacía. Tanta falta y aún así, el hablar con él se convertía en una guerra de culpas y reproches.

Entonces pienso, ¿si te hubieras quedado, padre, yo sería la persona en la que me he convertido?
Tengo cierta noción, desde luego que habría estudiado ingeniería en electrónica y hubiese tomado clases en UABC Valle de las Palmas, aunque iba a tener un cóctel de materias reprobadas y apróximadamente en el 2do ó 3er semestre (con suerte) cursado, desistiría e iría por Comunicación. No hubiera conocido a tanto estúpido, seguiría siendo una niña inocente y creo que es eso exactamente lo que más me pesa, el haberme ''convertido'' en adulto tan drásticamente, el haber caído en tanta falsedad, tendría otra clase de amigos, otra clase de pasatiempos y más dinero en el bolsillo; es cierto, cada experiencia nos deja una enseñanza única, pero si me dieran a elegir...  

 Hasta el mes de mayo mi idea era el quedarme con la vida confortable que tuve antes de su partida, hoy, luego de aterrizar en las vueltas de la vida, creo que me quedo con lo que tengo, fue un camino lleno de piedras y caidas, lágrimas y pérdidas de las que he aprendido tanto, de lo bueno y lo malo. Me he atrevido a hacer cosas que nunca habría imaginado, he conocido gente maravillosa y falta todavía.

Y sí, ya lo superé, pero eso no quiere decir que no deje de preguntarme lo mismo cada noche. Lo interesante es que hemos limado asperezas y en un par de meses lo llegué a conocer tanto como nunca lo hice en 18 años.

Ahora dime, querido lector, ¿has tenido un parteaguas?

Au Revoir    

jueves, 17 de septiembre de 2015

De cuando te subestiman

''A ti no te gusta el fútbol, solo te gusta ver a los futbolistas''
''Tú qué vas a saber de (Insertar tema), no sabes y ya''
''¿Tú leyendo?, de seguro solo cargas libros para aparentar''
''No me digas, de seguro fuiste a ligar a x lugar''


Siempre me ha dado flojera demostrar que las personas están equivocadas, a veces lo intento pero me he acostumbrado a decir cualquier cháchara y seguir adelante. La frases anteriores son el tipo de comentarios que he recibido últimamente, de alguna manera las personas tienen una imagen negativa sobre mi persona, me está costando ser tomada en serio, me cuesta trabajo NO ser subestimada, me cuesta trabajo hacer lo que me gusta y en ocasiones me esfuerzo más de la cuenta llegando a descuidar otros aspectos de mi vida para lograr una finalidad. 

No había ahondado en ello, es decir, voy distraída y ocupada en multitud de cosas que no vi lo que fui construyendo sin querer. En sí no estoy molesta, solo decepcionada, decepcionada de mi incapacidad para demostrar mi potencial. Porque he de agregar que no acostumbro mostrarle a todo el mundo lo que más amo y lo que mejor sé hacer: escribir, y no me estoy refiriendo a este blog, me refiero a mi trabajo verdadero, a mis novelas y guiones que son buenos y solo mis ojos han visto.

¿Por qué no muestro mi trabajo? es una de las dudas que tengo, pero en mi defensa he de admitir que en numerosas ocasiones lo he intentado pero siempre ocurre algo que impide a mi intuición hacerlo, de alguna manera nunca es el momento, y a veces nunca es el momento para demostrar nada y tengo las ideas y nunca las digo y alguien más las dice y...

El punto es que ya lo sé, más de uno me cree estúpida, me creen incapaz de diferenciar una obra de Debussy de una de Vivaldi, tienen la idea de que me estoy pudriendo en ignorancia y de que lo mejor que sé hacer es coquetear con hombres (digo con hombres porque en estos tiempos es importante definir), se sorprenden si llego a rescatar un pasaje de las obras de Huxley (Aldous, por supuesto)...

Y ni para que negarlo, ciertamente no estoy conforme, no me gusta esa imagen sobre mi persona, sé que soy juguetona y bromista además de que trato de evitar la seriedad (es decir, el permanecer con cara de tener algo atorado en el trasero), pero es que en estos días hacen falta personas que sepan sonreírle a la vida, trato de ser amable y no por quedar bien sino porque sé muy bien lo que se siente que todos te den la espalda cuando ocupas un favor, en pocas palabras me gusta la empatía, hablo con todos y sé que a veces no encuentro el modo de callarme, pero no significa que me la pase coqueteando con todos los hombres.

 Entiendo que el tema de los hombres es como una especie de gag en mi vida, pero eso no significa nada porque al final solo son palabras, porque no dejo de ser una romántica empedernida aunque usted no lo crea; sin embargo nada puedo hacer ya, la imagen negativa continúa, soy una alocada y si se me sube el alcohol es porque soy una ebria, no lo negaré, si bebo, pero no es lo que se piensa, en realidad las últimas veces he sido irresponsable y no he probado bocado en todo al día por falta de tiempo y la mayoría de dinero, entonces un trago de cualquier bebida alcohólica y bueno, imaginen. 

Es triste dejarse llevar por impresiones simples, es decepcionante que no nos tomemos el tiempo para realmente conocer a los demás, y me incluyo, nos dejamos llevar por nuestros prejuicios y demonios internos al grado de olvidar que el resto del mundo tiene ideas y hay quienes podemos hacer favores sin pedir nada a cambio, porque comprendemos que el mundo se ha convertido en un bodrio.

Afortunadamente, la relación con mi familia es excelente, y me atrevo a decir que sino fuera por ellos lo anterior me habría lastimado de verdad, porque obvio, me duele pero no por los demás, sino por mi, y porque sé muy bien que a más de los que imagino les ha pasado. Pero no, yo no voy a aceptarlo.




Recomiendo este cortometraje que encontré mientras navegaba en la madrugada.

Au Revoir!

sábado, 5 de septiembre de 2015

Cuando no fluyen las palabras

No entiendo como es que hay momentos en los que se tiene tanto por decir y al final... no decimos nada.

¿A quién no le ha pasado? Es común querer platicar con alguien sobre tantos temas interesantes hasta utilizando un lenguaje rebuscado pero al final simplemente no podemos darnos el lujo de comunicarnos. 
La comunicación tan sencilla como dificultosa ¿por qué me pasa a mi?

Y por supuesto, esto ya es personal, ¿cómo obligo a mi cerebro a obedecer mi deseo de expresarme a mis anchas sin escatimar en detalles?, necesito encontrar la cura para este grave problema comunicacional. Soy una persona que habla hasta por los codos, hablar es mi pasatiempo favorito, suelo dar mi punto de vista sobre todo en este demencial planeta, me gusta opinar a diestra y siniestra sin importarme nada. Pero en estos días me he quedado corta, como si de la nada hubiese perdido el don de la palabra y lo único que sale de mi boca son: saliva y frases estúpidas. 

Existe una frase popular que dice ''es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente'' en mi caso aplica perfectamente, lo que he dicho en una reciente conversación ha sido tan tonto que en adelante pretenderé salir a la calle con una bolsa de papel cubriéndome el rostro. Resulta un mal chiste que la persona más parlanchina que conozco (yo) se quede callada de repente, además, he consultado brevemente en páginas y alguno que otro libro (obvio pdf) y entre las respuestas que me han brindado se supone que eso de quedarse corto es debido a: 

1) Falta de ganas de hablar: really?, no, un rotundo NO, porque yo SIEMPRE tengo ganas de hablar sin importar si es del clima o de coloides, siempre voy a querer decir algo.

2) Timidez/ Inseguridad/Miedo: A ver, soy una de las personas más parlanchinas, amistosas y platicadoras que conozco, podría hablarle a un león y sobrevivir. No veo razones para sentir inseguridad a menos que el interlocutor sea alguien que inconscientemente me orille a cerrar la boca, lo cuál es descartable.

3) Tartamudez: NO

Desde luego que ninguna me ha parecido correcta, mi postura ante las tres opciones se mantiene nihilista al silencio y cualquier razón que sostenga que hay una razón; y la verdad es que muero de ganas de que el tiempo regrese y repetir esa charla antes de que llegue el bloqueo mental que me orille al silencio incómodo para decir y preguntar todo lo que el inconsciente me ha reprimido. Eso de quedarse corto no es mi estilo, no señor, yo hablo hasta por los codos, va contra natura, va contra cualquier ley existente, es parte de mi esencia. Y sé que no estoy sola en este problema social porque este fenómeno se repite a lo largo del mundo, es injusto y debería existir una ley que impida a nuestras lenguas el caer en el mutismo y a los cerebros en los blancos más blancos que Ace.

Lo que más rabia me ha causado es el hecho de que al primer segundo de haber concluido el coloquio, como si se tratase de magia, las ideas comenzaron a fluir a borbotones, tantas películas, libros, canciones, colores, lo que sea llegó a mi mente en forma de perspicaces preguntas y respuestas y yo, y yo dirigí la mirada al vacío sabiendo que los viajes en el tiempo aún son imposibles...



Si no puedo viajar en el tiempo, por lo menos quiero ir a la Luna.


Au Revoir