viernes, 3 de febrero de 2017

¿Cuándo fue que todo se fue al carajo?

No sé como pero de pronto en lugar de avanzar parece que vuelvo, es más, voy a peor que como estaba.
Tanto de hablar de finanzas, me refiero a mis relaciones. 

No puedo quejarme de mis amistades, la verdad es que son grandes personas y creo que sino fuera porque sé que están ahí, quizás estaría vuelta loca, triste. Me he mantenido ocupada en una u otra cosa, he visto a un par de amigos a menudo, hablamos seguido de lo que sea, aunque prefiero no mencionar muchas cosas ya, es que conforme pasa el tiempo descubres que es mejor hablar trivialidades y pasarla bien que comentar temas que sí se sienten.

El problema es mi familia. Parece como una segunda adolescencia, creo que es la mejor manera de describirlo. Nunca ha sido una familia demasiado avispada, al contrario, malentienden las cosas y a estas alturas estoy segura de que todavía no tienen idea de qué clase de persona soy. Probablemente sea mi actitud, quizás el problema soy yo.

A veces intento cambiar, quiero ser alguien agradable, quiero tener un gesto lindo y preparo algo espontáneo que termina convirtiéndose, mejor dicho, revirtiéndose a mi. El otro día intenté acercarme y hablar, pensé que sería buena idea comentar mis planes, digo, al fin y al cabo es una manera de reparar la relación, pero todo salió mal: me desesperé porque mientras yo hablaba pretendían estar escuchándome y en un momento me encontré hablando sola, así que con toda la impotencia no toleré y me quejé, por supuesto, quedé como una neurótica.



Me siento como una extraña. Hay ocasiones en las que le digo a mis sobrinas que le bajen un poco a su alboroto, porque me he estado dedicando a editar videos y necesito ajustar sonidos, o luego estoy hablando por teléfono, y por el simple hecho de decirles que no griten ya me tachan de amargada. Es como un mantra que repiten a diario y cuando creen que no escucho se la pasan diciendo que estoy amargada, que me hace falta un novio, que necesito hacer esto, aquello. Sinceramente no creo que sea alguien amargado, al contrario, me siento animada al tener mis proyectos y preparar tantas cosas, hablo con mis amigos, salgo a menudo, ¿eso es estar amargado? O hacen un completo desastre entre platos sucios y vasos, yo uso la misma taza de café todos los días para no ensuciar, luego me dicen que nunca limpio los platos, la última vez que quise dejar la casa ordenada y limpia: ¡solo duró 5 minutos! Eso a cualquier le quita las ganas de mover un solo dedo, peor, cuando exigí que mantuvieran limpio ¡se fueron contra mi por amargada! Por piedad, ¿alguien podría ponerse en mis zapatos tan solo un momento?

Les he comentado las mismas cosas infinidad de veces y parecen nunca escucharme, luego se molestan porque no confío en ellos, porque nunca les digo nada. Estoy consciente de que en ocasiones mi manera de hablar es algo petulante o de repente sale algo en televisión y yo hablo sobre las tomas o el tipo de efectos que utilizaron, eso llega a ser molesto, pero se la pasan viendo telenovelas últimamente, ¡ven Parodiando!, no tienen derecho a criticarme... ¿o sí?

Me he conformado con que dejen atrás el tema de los hijos, saben que no quiero, además aceptan a mis gatos, eso es demasiado bueno, porque mis gatos son el único lujo que puedo darme.

Sino fuera por mi cara y ese parecido a mis padres, pensaría que fui adoptada. En fin, tener familia implica tantas cosas... ¿por qué la gente es tan complicada?, ¿por qué mi familia es tan complicada?

Ni hablar...

Au Revoir!!

lunes, 23 de enero de 2017

Libertad financiera

Entre mis dudas existenciales está aquella sobre mi tan ansiada libertad financiera. Es que tengo cosas por realizar y ya no es tanto el que tenga o no dinero, es que parece que ese ratoncito ha dejado de correr en la ruedita y la creatividad está detenida.

Hoy solo pude escribir un pequeño texto, se trata de la crítica/recomendación de una serie shojo de anime, pero hasta ahí. Esperaba que fuera un día bastante productivo, escribir horas y horas, pero solo ha desaparecido mi elocuencia escrita.

Estos días han sido raros, primero porque mi situación laboral ha caído en un limbo entre un par de sitios y el actual (el lugar del que ya me desahogué un poco). Claro que, por lo pronto desesperada no me encuentro aún.

Por otro lado, mi alma máter parece no querer dejarme ir y de un lado u otro no puedo concluir, siento tan lejano mi acto académico que duele, lo peor es que esta vez no será por falta de dinero ni tiempo, sino que la suerte parece haberme dejado de lado (solo en este aspecto).

Tengo tantos deseos de caminar por ahí con calma y recuperar la inspiración, pero esa tormenta me lo impide, hace demasiado frió y creo que no se si es lo que quiero. Últimamente solo recurro al blog cuando la menstruación me pone la vida de cabeza. 

Parezco niña en mis 18, llena de confusiones y sin saber a donde ir, me la he pasado consultándole a mi madre qué hacer, creo que ni a los 5 años era tan dependiente de sus opiniones, ¡es una gran fortuna que no sea madre porque imaginen a mi pobre hij@ con una mamá tan infantil!

Sin embargo, este blog todo el tiempo va cumpliendo su función original: auxiliarme en momentos de estrés mental y sequía creativa, de modo que un rato descargando mis dudas y pesares en un post me llevan a generar una y otra idea para escribir.

Mi cabeza es una enrredadera. 

Lo bueno es que no tengo hijos ni deudas, ni novio ni nada más...

Es un alivio que ahora mis problemas se limiten a la creatividad...

Au Revoir!!