Ir al contenido principal

Entradas

La gente no tiene sentido común

Tal vez estoy amargada o simplemente harta. Es que en serio, el mundo se ha vuelto una bola de mierda insoportable desde esta modita de lo políticamente correcto. Siempre he defendido el papel de la mujer como un igual a los hombres y no hablo de lo biológico, que, aunque nos duela, eso jamás será pues son las diferencias naturales entre un sexo y otro lo que nos hace únicos y capaces de reproducirnos, incluso los intersexuales son personas únicas que merecen la valoración que aún no tienen porque los reflectores se los han llevado aquellos que no se aceptan a sí mismos y deciden cambiar de identidad.
El punto es que se ha salido de control eso de la ''igualdad'', perdón, pero llamar a pinches todo feminicidio no es la solución, es como si los asesinos dijeran ''oh!, una mujer, la mataré por ser mujer'', que ni el mismo Ted Bundy, ya que él tenía una fijación a cierto tipo de mujer físicamente idéntica a esa ex que lo rechazó, no mataba mujeres al azar…

Mi limbo de diez días

Es como estar en un limbo, no sé explicarlo y tampoco sé si sea posible darme a entender. Puedes leer mil y un artículos sobre el duelo pero al final cada uno o vive a su manera, no hay reglas, no hay un método infalible. Simplemente el tiempo pasa y ya.
10 días. 10 días han pasado. El día uno fue tan extraño, mentiría si te dijera que estuve llorando sin parar, lloré una vez, fue mucho llanto y luego mi cuerpo se agotó, las patadas del bebé me sacudieron y me limité a comer y luego recostarme en la cama con la portátil en el regazo. Pero esa noche no pegué el ojo más que un par de horas por cansancio. El segundo día comenzó a ser triste, lleno de recuerdos y dudas, lloré un poco más, pero por la tarde estuve dormida, agotada por la mala noche anterior y por las emociones fuertes que mermaron en mi vulnerable ser, el bebé estuvo inquieto y decidí despejar la mente viendo cualquier cosa por internet. Para el tercero la misma rutina, sin dormir en la noche, reponiendo apenas 20 minutos…

...

¿Un ejemplo? No, ciertamente no, pudiste haber sido la imagen equivalente a la de las cajetillas de cigarro en las botellas de alcohol. De los recuerdos de infancia, queda marcada tu imagen tambaleante en la madrugada con una cerveza en mano, subiendo el volume a la música de El Tri y gritando ''Chinguen todos a su madre'', a mi me daba risa. O cuando te burlabas de las gordas, y yo seguía tu ejemplo. Frases como ''pues chingue su madre'' o ''me vale madre'' y reír. ¡Qué recuerdos! Cuando te llamaban para preguntar si ya ibas a llegar a algún asunto del trabajo y decías ''sí, voy aquí a la vuelta'', pero en realidad apenas ibas saliendo de bañarte. No fuiste el padre común, pero a tu manera nos dijiste ''bríncame hija de la chingada, estudia para que no dependas de ningún cabrón'' y nos inculcaste la independencia. Si me preguntaran anécdotas de infancia y adolescencia con mi padre... ¡todas terminan en c…