Ir al contenido principal

¡Maravilloso!

Todo es maravilloso. No sé si ya comenté, pero he recuperado mi ánimo, toque tanto fondo que vuelvo a ser la persona feliz y optimista que nunca debí dejar de ser. Puedo sentir la energía positiva fluyendo, como una cálida brisa a mi alrededor. Es probable que suene demasiado cursi, pero así debe ser: estamos en este mundo por una razón, sin importar la que sea, tenemos que vivir porque es lo que hay. 

Es normal pensar que todo puede mejorar, es normal pensar que a veces no tenemos lo que deseamos, pero confío en que se puede ser feliz con lo que se tiene, creo firmemente en que todo tiene un por qué y un para qué. Nadie se cruza en nuestra vida por casualidad, y si peco de idealista, ni modo, esta soy yo, la que verá el lado bueno a las cosas, o por lo menos trataré de no contribuir más a las situaciones negativas que abundan. Este mundo tiene suficientes desgracias, no es cuestión de restarle seriedad a la vida, sino de suavizar los efectos negativos. Si sonriéndole a un extraño, una persona con mal humor o una persona seria puedo cambiarle el ánimo, lo haré.

Ayer bailé sin estar ebria, conocí muchas personas, viví el momento sin preocuparme, hacía tanto que no me liberaba, me reconecté conmigo misma. Y es que yo he sido la amiga que alegra los momentos, ¿por qué dejé de serlo? Recuerdo que un exnovio (ahora gran amigo) me dijo que irradiaba luz y que nunca dejara que esa luz se apagara, también una amiga me dijo un día ''¡nadie puede ser tan feliz!, es imposible, ¿cómo puedes ser tan feliz?'', fue gracioso porque lo mencionó delante de un grupo de personas, y yo seguía con la sonrisa de oreja a oreja ''¡y mírenla, no deja de sonreír!'', épico. Pues estoy de vuelta. 

La gran diferencia es que lo ideal ya no lo espero, la gente no es perfecta, nadie puede serlo, es imposible. Es más, hace poco les escribí que no quería estar con el mismo tipo de hombres: atormentados y que buscan que yo ilumine su mundo, pero ¿y si ese es exactamente mi tipo de hombre? Voy a explicarlo: digamos que si yo estoy bien, si mantengo el optimismo sin volar demasiado alto y una sonrisa ante la adversidad, ¿qué tendría de malo hacer feliz al hombre que amo?, ¿qué tendría de malo ayudar a mi amado a ver el lado bueno de la vida?, podría mostrarle que entre todo lo malo, entre su tristeza y debilidades, al final del día estaré yo para sacarle una sonrisa.

Por lo regular las mujeres esperan ser comprendidas, todos queremos comprensión pero no intentamos ser empáticos, ese es mi punto, ser empática y vivir la vida, así de simple. Claro, habrá días malos, pero me enfocaré en lo bueno y ya no voy a perder la cabeza por un solo tema, hay tanto por descubrir. 

No espero nada de nadie, bueno sí de alguien: de mí. Me he decepcionado de mi misma tanto que llego la hora de darle la vuelta a las cosas, me emociona tanto, porque sé que el universo conspira a favor si deseas algo ya sea bueno o malo, así que ¡fuera pesimismo y arriba ese ánimo!

 Y antes de que se me olvide: ¡Mi ropa ya me está quedando de nuevo!!!, ¡estoy recuperando mi figura!

Una canción para amenizar el momento: 



Au Revoir!!

Pd.: No te conozco, pero, de todo corazón, te deseo una hermosa vida, ¡sonríe que lo mejor está por venir!

Comentarios

  1. ¡Esa es la actitud! (Aunque no comulgue mucho con los optimistas).


    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así debe de ser la vida, mi querida Malque, ¿Qué ganamos con estar tristes o moloestos? Me agrada que te hayas pasado por aquí, te mando un abrazote!!

      Eliminar
  2. Genial, querida Jous: A mi edad las cosas se ponen difíciles -a veces- y cuando ello sucede aprendí que había que conformarse. ¡No! Tenemos otras facetas, otros aprendizajes que nos pueden brindar alegrías y satisfacciones.
    Hasta pronto.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario