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De vuelta a la vida normal

Si es que así se le puede llamar. Mi vida enredada con altibajos, no sé si soy muy joven o muy vieja, no sé si debo hacer o quedarme quieta.

Mi psicóloga me ha retrasado la cita una hora, y claro, aquí yo, esperando el turno. Pretendo exorcizar los demonios hablando con ella mientras desde su punto de vista clínico me diagnostica que probablemente estoy más loca que una cabra o solo soy panchera.

Conocí a un tipo, bueno, ya lo conocía, pero... Uno de mis grandes problemas es que soy observadora, no puedo evitarlo. Antes pasaba por cualquier sitio y no me daba cuenta de los pequeños detalles, por esa razón me propuse el desarrollar mi sentido de observación, esto ha ayudado a que aprenda pronto cualquier actividad. Sin embargo, a la par de aprender, descubro la naturaleza humana y ya no confió en la gente, por lo menos en los que apenas voy conociendo.

Retomando al hombre, aquí entra mi psicóloga. Ella me dijo "conoce, no idealices, ya que conozcas a la persona verás detalles que terminarán por disgustarte y no te va a gustar", entonces dije, es verdad, voy a observarlo, una vez que lo conozca mejor, obvio ya no me va a gustar...

¿Y qué creen?

Pues ya no tengo ni hambre y me la paso suspirando... Me encantó, descubrí por medio de la observación que es alguien maravilloso, amable y tímido, tan dulce y talentoso que ni él mismo se da cuenta de lo que puede llegar a ser, ¡alguien genial! Esa clase de persona que desde el fondo deseas ver llegar a triunfar.



Es que ni bien salgo de una para entrar a otra. Por eso ya ni me quejaré, ni modo, me queda vivir con lo amable que fue conmigo, así es como debe ser, ¿no?

Y ya después de hablar y hablar, he aceptado las cosas, que todo fluya, sigo con una montaña de pendientes, es lo que hay y me alegra mucho.

Para amenizar, les dejo la canción del día:



Au Revoir!!

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