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Y sigoooo

Todavía ando reflexionando sobre lo de ayer. Sola, ebria y devastada no voy a terminar, eso lo juro. No sé si es la música de José Alfredo o el feeling del día, pero tengo la melancolía a tope. Mañana y pasado estaré más desocupada, eso es lo que no quiero, eso es lo que temo.

Dicen que de noche todo empeora y sí, llega la noche y me siento tan sola que no sé que hacer, me encantaría un abrazo, por lo menos, pero me quedo observando el menú de Netflix entre la penumbra de la habitación, pensando en nada y sintiendo todo. Los vacíos que no se llenan con comida son los peores. 

Pero dicen que todo pasa y dijo una buena amiga que solo viviera el momento, que disfrutara cada sensación, un día, luego otro, así estaré. Claro, mi terapia predilecta siempre será escribir, por ello aprovecho en descargar mis demonios entre letras al aire antes de irme al béisbol, porque allá, allá tendré que esbozar una sonrisa ante el ambiente festivo.

Bien, es hora de pedir el uber, ni modo, así es la vida.

Creo que iré a correr por la mañana, hoy no tuve tiempo.

Por cierto, ya estoy más animada respecto a mi libro, quiero retomar eso de editarlo, es momento.

Au Revoir!!

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