domingo, 1 de mayo de 2016

Una mujer maltratada

Entre investigaciones que complemento con imágenes, que personalmente tomo en paseos, e indagaciones en la Web, me ocupé ésta tarde. Acompañada de música y un buen café, proseguí con los temas, sin embargo, un par de gritos y alegatos llamaron mi atención e hicieron que bajare el volumen de la música para distinguir de dónde venían esos gritos tan de mal gusto.

Se trataba de la casa de al lado. Nunca me he llevado bien con estos vecinos, no es que tengan muchos años viviendo ahí, pero se trata de esa clase de personas que es mejor mantenerla al margen, si acaso un buenos días o buenas tardes y hasta ahí va la comunicación. Son dos hermanos, una hermana y un hermano, el hijo de él (un niño de unos 11- 12 años), otra hermana que de vez en cuando llega y trae a una camada de chiquillos tras de sí, niñas y niños de entre 3 y 9 años. Los chiquillos igual de problemáticos y dedicados a vandalizar todo a su paso. Y no es para menos, son personas problemáticas, han tenido rencillas con otros vecinos debido a nimiedades, además de emborracharse y hacer espectáculos sobre las propias intimidades familiares. 

Por obvias razones no me extrañó que de esa vivienda salieran tantos gritos. Claramente escuchamos desde la casa que el tipo le reclamaba una y mil cosas a su novia para luego irse azotando la puerta tras de sí, no es que estuviésemos pegados a la ventana, pero gritaban como si quisieran que los notáramos.

El tipo en cuestión, es todo un caso, esos hombres mantenidos que todos los días se la pasan bebiendo e imagino, según gritos y alardes que ha hecho con anterioridad, también se droga. No es joven, tendrá a lo menos 40 años. Al ver que el hombre había salido, mi hermana decidió que era mejor ir a ver si la mujer no necesitaba algo, pues escuchamos suficientes ruidos y gritos como para pensar que la habían golpeado. 

Pronto nos encontrábamos frente a una asustada mujer, entre lágrimas y notoria desesperación nos explicó que estaba siendo violento, que sí, la había maltratado, debía dormir en el suelo pero no tenía a dónde ir. Le ofrecimos ayudarla si así lo requería y le dijimos que no debía tolerar tal maltrato. Pero ella insistió en que nos marcháramos, hizo hincapié en que sus hermanas o él llegarían pronto y aparte debía dormir ya que iba a trabajar a primera hora. Claro que le repetimos y quizás fuimos indiscretas al decirle que el tipo no valía la pena y que ella no merecía tolerarlo, que ningún ser humano debía aguantar esta clase de situaciones.



¿Realmente pasa ésto en pleno Siglo XXI, con internet a la mano y en una ciudad cosmopolita como Tijuana?
Sí, y esa mujer es prueba de ello. No puedo saber ni imaginar lo que pasará tras la puerta, lo que pasará en el silencio, no puedo predecir si el sujeto le quita el dinero, si le ha robado algún documento o si es simplemente la baja autoestima por lo que ella ha permitido tal maltrato. 

Ya no se trata de violencia de género, pues sea hombre o mujer nadie debe pasar por ésto, se trata de tomar el sartén por el mango y atreverse a pedir ayuda y a aceptarla. 

En el caso de esta mujer, ella, según nos ha dicho, tiene un empleo estable y no tiene hijos, así que no está ligada de ninguna manera al fulano, es libre de irse y salir de esa mal llamada zona de confort.

Bien diría Alejandro Sanz "La persona que presencia el maltrato y no hace nada también es un canalla", en el caso, mi hermana y yo hemos dado el primer paso para que la situación cambie, pero hace falta que despierte. Hace falta que la mujer se dé cuenta de que ya no estamos en la prehistoria, que hace tiempo que se abolió la esclavitud, que hace tiempo que la mujer ejerce el voto y que el empoderamiento femenino es ya una realidad.

Reitero, nadie debe tolerar situaciones del tipo, basta ya de comportamientos retrógradas, existe algo llamado respeto que todo ser viviente merece.

Au Revoir!



1 comentario:

  1. Si ella no da el siguiente paso lo que hagan los demás será en vano.


    Un saludo

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