jueves, 11 de febrero de 2016

Escapando con: The Revenant & The hateful eight

*** ALERTA SPOILER***



He tenido la oportunidad de disfrutar de un par de cortesías para ir al cine. Aproveché y me escapé algunas horas de la realidad a través de la pantalla cinematográfica. 

Afortunadamente, dos salas casi vacías, debido al horario y día, fueron las que disfruté para apreciar los filmes. Así que, sin titubear supe que la primera tenía que ser The Revenant, misma que estuve aplazando hasta tener un día sin actividades pendientes, y de ese modo fue que me dejé llevar por la historia.
Las imágenes son fascinantes, es una belleza visual que te atrapa al instante, los efectos nada mal ¡qué por algo tienen la nominación! 
 Y es que The Revenant NO es una película para disfrutar, sino una película para sufrir, para percibir ese dolor de Glass; primero por el casi mortal ataque de una osa, el frío que te congela al instante y luego sentir la indignación, desesperación y rabia al ver como frente a sus ojos asesinan a su adorado Hawk sin él poder mover un solo dedo o gritar. 
Desde que ví Precious no sentí tal dolor, como si fuera en carne propia. Es que Di Caprio rebasa los límites de la voluntad humana para atrapar al desgraciado traidor Fitzgerald. Simplemente en la mirada descubres que lo está viviendo, se convirtió en el personaje, ¡realmente lo siente!,  ¡Y el dulce Will Poulter tampoco se queda atrás aún sin tener nominaciones dan ganas de apapacharlo, se lo ha ganado!

La enorme capacidad para transmitir sentimientos y ponernos la carne de gallina no es sino el resultado de una genial narrativa por Iñárritu (orgullo nacional, ¡ajuaaaa!) y sobre todo por el talento de Leo. 


Esta actuación ha dejado de lado al niño Arnie Grape, al adolescente escurridizo de Catch Me If You Can o a Jordan Belfort, porque el soberbio papel de Hugh Glass se merece la gloria que se le ha negado a nuestro Jack Dawson. ¿Cómo negárselo después de hacer que pasemos el rato con el Jesús en la boca y casi casi llorando juntos por la injusta de la suerte (y la piel hecha tiras)?, no señor, el hecho de tener facciones finas y vestirse de mujer no tiene grandes méritos... (ok, me he dejado llevar por ser Team Leo) ¡Bah!, en ese caso denle el Oscar a los chicos del show travestí, ¡Qué Leo lo merece por antigüedad!, ¡Es que Eddie Redmayne ya tiene uno, qué no sea egoísta y deje espacio a los que no lo tienen!, en todo caso, ¡pués el Óscar para Alicia Vikander y le dejan el otro a Leo, qué se lo merece!

#TeamLeo #LeoMereceelAcademyAward

Aún con el misticismo un tanto cargado y la sensación de ¿cuándo terminará? borranalgas, ya que, sí, resulta estresante la extensión, quizás con 20 minutos menos y ni falta que harían un par de secuencias (como los tantos recuerdos mientras está inconsciente, uno solo y pegaría bien). Obviamente, esos exquisitos planos secuencia son un regalo al espectador y hacen soportable la infinita (exagero, solo un poco) duración.  Y sí, ni negar, disfruté el drama con todo y la parejita adolescente que no cerraba el pico y por fortuna se marcharon 40 minutos antes del final, pese a la contradicción de querer matar y besar a Tom Hardy a la vez. De ahí en fuera... la recomiendo, claro, ¡y Leo merece el Oscar! 


El Oscar para Leo y yo me quedo con Domhnall Gleeson*

Terminando con Leo, la siguiente película... ¡The Hateful Eight!
No pude esperar tanto para disfrutar de otro film de uno de mis directores y actores consentidos: Quentin Tarantino
De nuevo, sala casi vacía, pero ya era tarde y antes de entrar pasé por unos nachos con harto queso para soportar tres horas mas de cine. 
De comienzo lento aunque soportable por las melodías de Ennio Morricone y los magistrales diálogos, como actuaciones. Tiene ese característico humor negro que pronto nos borra la sensación desesperante por la calma de esa introducción, sin omitir el formato Ultra panavision 70 con el que fué rodada. 

Claro, que si te ha pasado como a mi, que a los 20 minutos, inmersa entre chistes y gags, descubrí a una irreconocible Jennifer Jason Leigh digna del Academy Award, ciertamente, la gran sorpresa de la cinta fue convertir a una guapa del cine independiente en la despreciable Daisy Domergue, otra gigante dueña de la pantalla, coqueteándole al personaje de Samuel L. Jackson, por cierto, el personaje badass del largometraje. 


Como es habitual en las obras de Tarantino, otra película dividida en capítulos y sobresaltos cada tantos minutos. Piensas que uno se aliará con otro personaje y al final, no señor, que era enemigo... un revoltijo perfecto para atrapar al espectador. Y no omitiré la deliciosa emoción al ver aparecer a Bichir frente al Minnie's Haberdashery dándole la bienvenida a Kurt Russell y compañía, dejaría de ser mexicana si negara el chillido de fan girl que lancé al verlo ¡y escucharlo! hablando gringo al mexican style. ¡Adorable mi Bichir!

No obstante, a las dos horas de filme y sin ver una gota de sangre al puro estilo gore, esa desesperación que te hace preguntarte ¿esto es todo, Tarantino?, te obliga a retractarte cuando los giros de la trama abren la puerta al misterio, ¿quién envenenó el café? (dicho por el propio Quentin) Juro que en cinco minutos hice y deshice hipótesis sobre el culpable de tal hazaña, que si tal personaje estaba en un lado, que si otro no se sabía, que si el más tonto casi lo bebe, y hasta que salen uno a uno los culpables. 

Entonces, se piensa que el final está cerca y... ¡aparece Channing Tatum!, más atractivo que nunca y yo babeando desde ya. Otro giro inesperado, pués golpean una y otra vez a Daisy, pudiendo incomodar a cualquier defensor o defensora de la igualdad de géneros, para dejar ver que ella es la razón de tanta desgracia.

¡Un elenco genial!

A ese punto, no, ¡no te acabes filme!, ¡quiero ver más acción y cabezas explotar!

El final... sí, very good!

Creo que no hay que compararla con sus antecesoras, solo disfrutar, al fin y al cabo para eso es el séptimo arte, así existan tantos críticos insufribles e inconformes con TODO lo que ven, el filme es bueno, no perfecto pero pasa la prueba del fan.

Como sea, terminó y yo con ganas de ver otra, pero el cine a punto de cerrar, así que caminé hasta el boulevar y tomé un taxi que me llevara a casa. La siguiente cita es obligatoriamente DeadPool.

Bueno, que yo advertí del Spoiler y no me hago responsable de cagarles la trama. Y eso que hice lo posible por no revelar tantos detalles.

Saludos y...

Au Revoir!

P.D.: NO coman carne cruda si hay una hoguera cerca, no sean como Glass!
      

1 comentario:

  1. No, comer carne cruda hace daño.

    Ah pues yo no he visto ninguna de esas películas y he escuchado que son buenas, pero no he podido ir al cine D:

    espero poder ir pronto porque tengo muchas películas pendientes

    Saludos!

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