jueves, 8 de octubre de 2015

Tijuana, la bella

By Retro Spirit, Desde uno de los puentes de TJ, al fondo el cerro Colorado

He observado como se ha perdido el amor a lo propio y cambiado al amor por lo ajeno, y no se trata de robo, se trata de algo mucho más simple y popular, a ver, ¿cuántas veces han encontrado personas amantes de cierta cultura, por ejemplo la cultura japonesa, y estas personas se ven fascinadas por todo lo referente a Japón de tal manera que su anhelo es pisar suelo nipón? Están tan absortos en su fascinación que a sus ojos pasan desapercibidos detalles maravillosos que les rodean, han perdido el amor por lo que tienen al alcance, no valoran lo que poseen.

Es verdad, me he dejado impresionar por otras culturas, pero no fué hasta que gente de fuera me hizo notar este hecho, que descubrí el grave error que cometía a diario.
Me encontraba en la típica cena después de un evento, gente de distintas partes del país nos acompañó, durante la tertulia una pareja conversó con mi persona y otros compañeros, una cosa llevó a la otra y encantados con la ciudad nos preguntaron ''¿por qué el arco del reloj se encuentra erigido en ese punto y qué significado tiene en sí?'', la compañera a mi lado y yo permanecimos absortas, ni idea de una respuesta convincente, alguien atinó a responder que fué una mala inversión del gobierno.

google images

Por supuesto, meditamos al respecto y recordé a mi amigo del Distrito Federal, quién hace pocos meses cuando tuve la oportunidad de visitar su ciudad, me contó la historia de Reforma y ciertos monumentos aledaños a ésta al tiempo que recorríamos dichos sitios. Yo no podría emularlo en Tijuana, hasta ese dia no, hoy debido al sentimiento de culpa, estoy en condiciones de contarle al visitante un poco de la historia de mi ciudad.

Y es que todo tiene un trasfondo, el problema radica en: falta de sentido de pertenencia que tenemos en caso particular, la falta de sentido de pertenencia que el tijuanense tiene y como tijuanense he de referirme a aquellos nacidos no a aquellos tijuananses que llegaron por azahares del destino y no quisieron irse. Cada día veo cientos de personas enamorándose de la ciudad, si bien somos una mezcla, una ensalada cultural, a la vez tenemos aspectos que nos vuelven únicos y no nos hemos dado la oportunidad de apreciar.

Por lo anterior es que sé que es momento de adueñarse de la propia tierra y redescubrirla, es momento de mostrarle a todos el verdadero valor de mi casa. Me toca a mi, le toca al tijuanense mostrar lo que hay en ella.

Porque Tijuana es más que la ciudad del ''Tequila, sexo y mariguana'' que nos ha pintado Manú Chao, hay mucho más que el ''party eterno'' y que visitar la ''Revo'', hay tanto en la ciudad más allá del cliché del ''bordo'', y por supuesto algo más que el club de fútbol (al que soy fan, por cierto), hay tanto por descubrir.

Hay que admitirlo, es un lugar planeado básicamente con el trasero, ¿bonita?, tiene su encanto, pero no es tan bella ni comparable a icónicas ciudades coloniales del centro de la república como Puebla o Guadalajara.
Puebla, junio 2015, by Retro Spirit

Sin embargo, tampoco es exactamente lo peor del mundo, no es el centro de la perdición, no es la inseguridad a flor de piel, obvio tampoco es la más segura pero siendo realista se ha exagerado sobremanera en los medios a cerca de lo peligrosa que es mi ciudad natal. Tijuana tiene tantos defectos que opacan sus incalculables virtudes.

El principal atractivo de Tijuana es su gente. Y no lo digo yo, lo dicen quienes llegan de visita, pués si algo especial hay en el nacido en esta tierra es su gentileza. El tijuanense es incluyente con sus visitantes, es un anfitrión nato, no importa si te acaba de conocer hace 5 minutos, te tratarán como a un viejo amigo, si necesitas referencias para llegar a algún sitio el tijuanense aún si no sabe buscará la manera de ayudarte.

Exactamente eso, aquí no se critica por aspecto o economía, aquí lo que importa es pasar un buen rato conociendo gente, haciendo nuevos amigos, ¿tienes poco efectivo?, ese no será nunca un problema, siempre encontraremos la manera de compartir; ¿tu look es estrafalario?, a nadie le importará, de hecho, habrá personas con estilos más estrafalarios que el tuyo eso es seguro. Si duermes o despiertas, o con quien te juntes, eso es irrelevante, porque el tijuanense cuenta con la mentalidad influenciada por el liberalismo del estadounidense y conserva aspectos del tradicionalismo mexicano, se dice que los nacidos en esta frontera somos ''openmind'' y tienen razón.

Aún así, al tijuanense le falta el sentido de pertenencia, puede ser el espléndido anfitrión y sigue careciendo del amor a su tierra, no quiere decir que la desprecie, sino que no se dá la oportunidad de conocerla cada día.

Sin embargo, después de sus gentiles oriundos, hay un atractivo tan único como apetitoso: su comida. Obviamente la ensalada Caesár sale a relucir cuando se habla de la gastronomía local, y es que no solo vivimos de ensalada, hay un sinfín de platillos de todo el mundo que puedes encontrar en la ''esquina de México''. Desde las empanadas argentinas hasta las quesadillas de flor de calabaza más deliciosas y al estilo norteño, porque en Tijuana las quesadillas SÍ llevan queso. Si buscas nieve (helado) artesanal, tenemos desde las franquicias más conocidas hasta locales caseros, y ni hablar de pasear por un mercado sobreruedas en el cual te puedes topar con un nativo de China cocinando al momento arroz con pollo enchilado y a un lado de él encontrarte con unos deliciosos tacos de birria de res.

Por supuesto, no se puede olvidar el sinnúmero de establecimientos dedicados a las ''fast foods'', que van desde el más sofisticado restaurant hasta el carrito en una esquina junto a algún ''Oxxo''.

Gastronomía tijuanense, 2015, by Retro Spirit

Estimado lector, llegando a este parte, es posible quedarte con la versión ya conocida: narco-balaceras-peligroinminente-bordo-revo-lasparaditas, o aventurarte y descubrir la manera agradable en la que Tijuana te puede sorprender.

Cerro Colorado, google images

Con aproximadamente 550 metros de altitud, el elemento más longevo de la ciudad y el centro de Tijuana, debido al crecimiento demográfico en sus alrededores y zonas cercanas al Pueblo Mágico Tecate, el Cerro Colorado es el espacio perfecto para disfrutar de una vista panorámica de la ciudad. Este año en definitiva se ha convertido en un fenómeno social escalarlo, cada vez son más los intrépidos que deciden escalarlo de día y de noche.



En definitiva, aún hay más aspectos de la vida tijuanense que te pueden sorprender, no te quedes con los clichés sobre la bella Tijuana, hay mucho por descubrir.

Es momento de que los tijuanenses nos pongamos la camiseta y no la de los Xolos, sino el realmente defender nuestra urbe, recuperar el sentido de pertenencia, volver a enamorarnos de nuestra tierra.

Playas de Tijuana, 2010

Au Revoir

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