jueves, 24 de enero de 2013

Historia de terror


Una historia que merece ser contada:

Me encontraba en total tranquilidad frente a la computadora, buscaba imágenes en Tumblr y degustaba de unos cacahuates con salsa ''amor'', el día pintaba a aburrido y común.

El teléfono de la casa sonó, y como siempre de mala gana tomé la llamada, era una vecina:

''Fíjate que doña señora dejó algo en la lumbre y quesque si puedes ir a fijarte  a su casa, yo iría pero me dan miedo sus perros'', la señora en cuestión tiene varios perritos de raza pequeña, no, no son chihuahuas, son tipo French Poodle mezclados contras razas. Tiene dos dentro de la casa y otros en el cuartito del lavadero (el cual está separado del de mi casa por una barda de mas o menos 1.60 ó 1.70 metros).

La llave estaba en un escondite, ya saben todos guardamos una llave para emergencias. Para no hacerla larga ahí voy yo:  cabellos enmarañados (recien levantada), shorts que dejaban ver mis piernas resecas (y sin depilar) y una sudadera cualquiera. 

Todo pintaba fácil, simple.

En cuanto traté de abrir la puerta, ¡zaz!, primero descubrí que la cerradura estaba bien marciana y era parecida a la de mi casa (una phillips de puertas de hierro), pero en marciana. Recordé la facilidad con la que la de mi casa se abría y sentí nostalgia.

Una puerta mas o menos de este tipo

Primer intento: Girar a la derecha y nada
Segundo intento: Girar a la izquierda y nada.
Tercer intento: Se escucha un tronido, ¡mierda!, ¿ahora que  rompí?


Me desesperé después de 15 eternos minutos de intentarlo y fue cuando comencé a maldecir en mi mente, luego pasé a  la etapa de ''por favor, por favor, si se abre juro que voy a ser  una mejor persona,  lo digo en serio, por favor, ya no voy a enojarme, haré el que hacer de la casa todos los días, seré mejor estudiante cuando vuelva a la escuela, me alejaré del Internet, dejaré de comer comida chatarra y haré ejercicio siempre, ¡por favor!''

Y de repente algunas escenas  de mi vida inundaron la mente...

Me di cuenta de que cuando me ocurren situaciones de ese tipo, siempre encuentro las formas mas patéticas para meterme en problemas, soy un imán para la simplicidad problemática. 

Sentí  pánico y vergüenza al imaginar a mi madre viéndome con cara  de ''si no sabes hacer las cosas  no ayudes'', sería el tema favorito durante todo el 2013, recordándomelo cada segundo por cualquier cosa, ya podía verlo ''mi'ja, cierra la puerta... no, mejor que  lo haga la niña, ya vez lo que pasó con la puerta  de doña señora...'', sí, ¡un infierno!


Y entonces me puse a revisar una por una las maneras de reparar el daño.

El problema radicaba en que la manija (ya saben, este tipo de puertas cuenta con una manija) se había zafado, debido a que en el tercer intento la jalé y bueno... se zafó, ¡pero había solución!: el problema debía repararlo desde el interior, osea, entrar a la casa y listo.

¿Cómo carajos entrar a la casa?

Opción a) Tratar de separar la malla de metal de modo que se haga un hueco y así con un alambre o de forma manual se pudiera jalar el pestillo y abrir la puerta.
Bien, pero una vez hecho eso: ¿cómo rayos repararía el daño?, no, opción a) desechada.

Opción b) Quitar la puerta a modo vale madres. Definitivamente: ¡No!


Opción c) Entrar por la puerta trasera, por la puerta del cuartito del lavadero.

Aunque la mas terrorífica, fue la más... factible.
Pero obviamente debía tener en cuenta que:

-Esos perros me odiaban.
-Esos perros mordían.


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Pero al fin perros, aceptarían un poco de comida, ¿no?

Entonces me quité el shorts y me puse un pantalón, me quite las chanclas y me puse mis  botas.
Revisé en el refri y encontré un pedazo de pastel, pero no era suficiente así que le agregué del guisado que había hecho mi madre el día anterior y lo serví en un platito desechable.
Nótese que estaba desesperada y hasta la presión se me había bajado (soy algo nerviosa).

Como pude salté la barda, subiéndome en la lavadora de mi vecina: con escoba y platito en mano me aventuré a dar la cara a mis oponentes caninos. Haciendo gala de mi experiencia con estos animales les hablé como toda una experta: ''ushcale, ushcale, háganse pa' allá, no, ¡no me muerdan!'' y me senté para poco a poco y con temor bajar uno por uno los pies (pero luego me fijé y descubrí que me había sentado sobre un charco, terminé con las nalgas mojadas cual niño orinado) y por fin estaba en tierra firme. Me acerqué a la puerta como pude y les lancé el aperitivo. Eso dio tiempo suficiente para abrirla y solucionar el primero de los problemas.

Fue tan fácil, un solo movimiento y la puerta estaba como nueva. Revisé la estufa y todo estaba en orden.

Sin embargo, mi mala pata me hizo darme cuenta de que otro dilema atormentaba mi existir: ¿cómo volver a casa?

Por que previamente le puse seguro a la puerta de mi hogar y había olvidado llevar las llaves. Obligatoriamente de ahuevito me tenía que regresar por donde había llegado y enfrentarme de nuevo a las bestias caninas. Mi corazón no daba para más.

Entonces hice una búsqueda rápida en el refrigerador de mi vecina, inspeccioné la cocina y solo encontré las cáscaras de los huevos del desayuno, ¡bingo!, mi salvación.

Con mayor dificultad me armé de valor, tomé unas cáscaras (con las prisas me valió embarrarme las manos de clara de huevo) las guardé en los bolsillos de la sudadera y con las escoba me abrí paso al exterior tratando de que ninguno se metiera a la casa.

Les lancé dos cual si fueran pelotitas de ping-pong y con una velocidad mayor a la de la teletransportación de Goku me trepe en la lavadora y regresé a mi hogar.

Con todo y el trasero mojado fui a la casa de la otra vecina a informarle que todo había salido bien. 

Volví a mi dulce hogar y comencé a escribir esta anécdota tan bizarra.

Luego llegó la dueña de los perros, le entregué las llaves y me dijo que los caninos estaban dentro de la casa... no pregunten, yo cerré la puerta con fuerza antes de lanzarles el resto de las cáscaras de huevo.

Y así, así terminó esta patética historia...
En serio, solo a mi me pasan este tipo de cosas tan seguido que da terror.

Au revoir!!


2 comentarios:

  1. ... Es de esas que no quieres espectadores... alguna vez chocaste con un poste por adar tirandote un taco de ojo?.. ah.. pues despues te cuento...

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    1. Si es H-O-R-R-I-B-L-E.
      Nunca me ha pasado pero, ¡Yo quiero saber como te pasó!
      ¡No, ahora me cuentas!
      :P

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